domingo, 8 de noviembre de 2015

Conoceras más de la vida de Amelia Denis de Icaza


Amelia Denis de Icaza.JPG Amelia Denis de Icaza  fue la primera mujer en publicar sus versos en su país. Nació en Panamá el 28 de noviembre de 1828 y falleció el 16 de julio de 1911 en Managua.
 
Estudio en la Escuela Elemental de Niñas, en Santa Ana que allí fue donde recibió sus primeros estudios, sus padres son de diferentes lugares, el papa es Francés y la madre es panameña.Contrajo dos uniones conyugales; del primer matrimonio tuvo varios hijos, de los cuales podemos mencionar a Doña Julia Ramírez de García; del segundo sólo tuvo una hija, Doña Mercedes Icaza de Espinosa, casada en Nicaragua, y cuando regresa se entera que su país está en manos de los norteamericanos, esto crea en la poetisa sentimientos de tristezas y rebeldía,en ese trazo de tiempo fue que se inspiro con todas sus emociones para crear los versos más bellos llamada "Al Cerro Ancón", en 1906. 
 
 
Desde joven publicó varias poesías en la revista La Floresta Istmeña ya que desde pequeña le gustaba mucho escribir poesías y le gustaba la literatura; pero lo que Amelia no sabía era que años más tarde ese gusto tan peculiar que tenía iba a ser su trabajo permanente.

Visito Guatemala por casi dos decadas; Residió en León, Nicaragua, desde 1894 hasta su fallecimiento.y tubo una gran amistad con Ruben Darío.
 
 
 

 
Obras:
En sus poemas ella escribía un especial patriotismo y sinceridad; siempre se expresaba con sinceridad y daba una opinión tanta política como como social de manera tajante.

El poema mas importante de Amelia fue el de el  Al Cerro Ancón, en donde muestra su disgusto por la creación de la Zona del Canal
, por los Estados Unidos.

Amelia Denis De Icaza se distingue en la era romántica, por el contenido de sus poesías.   En su  obra hay amor por la patria, a la juventud y la melancolía, entre otros.  Se considera poetisa del grupo de la primera generación poética, porque nace entre 1830-1836.
 
 
EN LAS POESIAS Amelia incluye el sentimiento romántico,encuentra la mejor forma de expresar el espíritu nacionalista y el amor por lo propio, la naturaleza. En todos los poemas que ella a creado siempre agrega la parte sencilla, llena de sentimientos, emociones y un profundo sentido social.

 
De su producción se analizará el poema El recuerdo de mi madre.

Categorías del Enfoque Comunicativo en el Poema:

• Actividad comunicativa Se aprecian los elementos del circuito del habla. Hay emisor mensaje receptor código y canal

• Tipo de texto lírico estético

Significado Transmite una situación conmovedora como lo es la soledad del hogar al casarse la hija de la autora

• Función Hay función estética y pragmática

• Situación Todo texto expresa un significado explícito implícito y complementario El tema explícito del poema es el recuerdo de la madre el día de la boda de su hija, pero subyacen otros temas como es su propio amor de madre lo que representa una hija, la conjugación del dolor y de la alegría ante la partida de la hija que deja la casa materna para formar un nuevo hogar.

En cuanto al significado complementario o cultural la autora se expresa con riqueza léxica y se refleja en el texto su experiencia vital.

• Intención Para localizarla se considera la semántica, la gramática y la acústica del verso Aquí la autora trata de convencer sobre una situación real por la que pasan la mayoría de las madres.

Mañana no estará Dios la ha querido

siguió el camino a la mujer trazado

bono sus alas y buscó otro

nido el ángel de mi amor idolatrado

Se considera que la autora logra la intención pues la lectura del poema llena de un sentimiento indescriptible propio de la antítesis dolor felicidad.

·         Procedimiento La autora utilizó una variedad de recursos expresivos fónicos y lingüísticos que le dan sonoridad y elegancia al lenguaje

 

El recuerdo de una madre

(Amelia Denis de ¡caza)

En el matrimonio de mi hija.

Madre de mi alma, madre en esta hora

vienes de nuevo a mi memoria,

hoy como ayer mi corazón te llora,

sintiendo yo lo que sentiste un día.

 

Estoy sola con la hija de mi vida

y en ti pensando con el alma triste

ya está de blanco virginal vestida,

la que en tu seno acariciaste un día.

 

Ya tiene puesta la nupcial guirnalda,

y con el velo virginal cubierta

las simbólicas flores en la falda,

y el alma de la madre está desierta.

 

En el templo bendijo el sacerdote

la perla de mi amor pura y graciosa

que a los pies del Señor llevó por dote

el casusimo aroma de la rosa.

 

Las antorchas estaban encendidas,

y vestido el altar de frescas flores

porque dos almas marcharán unidas

por la tierra sembrada de dolores.

 

Solo mi beso lleva en su partida

la paloma que deja amante nido

y una gota de llanto desprendida

de mi sensible corazón herido.

 

Una vez y otra vez, entre mis brazos

la he estrechado con ansia temblorosa,

antes que la sujeten otros lazos

y me la robe el título de esposa .

 

Hoy todo es bulla y en alegre fiesta,

las largas horas pasaré aturdida.

tal vez uniendo al ruido de la orquesta

los acentos de mi alma adolorida.

 

Pero mañana ¡madre de mi vida!

mis ojos vagarán sin encontrarla,

ya no preguntaré si está dormida

ni iré junto a su cama a despertarla.

 

Mi hogar sin ella quedará vacío

no rizaré contenta su cabeza,

ni vendrá cariñosa al lado mío

compartiendo conmigo mi tristeza.

 

Ni ajustaré sobre su breve talle

el modesto y simpático vestido

blanco como los linos en el valle

y por mis manos con afán cosido.

 

Mi adorada paloma mensajera,

 la perfumada flor de mi existencia,

mi encantadora maga, la hechicera,

que alentaba la luz de mi creencia.

 

Mañana no estará, Dios lo ha querido

siguió el camino a la mujer trazado

batió sus alas y buscó otro nido

el ángel de mi amor idolatrado 





A LA MUERTE DE VICTORIANO LORENZO

 

Atado! y ¿para qué? si es una víctima que paso a paso a su calvario va
lo lleva hasta el banquillo la república
y con ella en el alma a morir va.

Atado! y ¿para qué? frente al suplicio los soldados esperan la señal,
el plomo romperá su pecho heroico
que ostentaba lo enseña liberal.

Marcha a su lado el sacerdote trémulo hablándole del cielo y de perdón
lleva un Cristo en las manos, y está pálido
murmurando en silencio una oración.

El sigue su camino siempre impávido sin el hondo sufrir del criminal
libre nació bajo sus grandes árboles
y en ruda lucha defendió su ideal.


De hombres nacidos en las selvas vírgenes
en grupos de invencibles lo siguió
que allá en nuestras montañas, el indígena
puede morir pero rendirse no.

Se hizo su jefe el montañés intrépido, el campo de batalla fue su altar
y el órgano divino, el ruido horrísono
del cañón enemigo al estallar.

Y ni el invierno con sus noches lúgubres detuvo nunca su carrera audaz.
Como el león de los bosques en América
ni dio cuartel ni lo pidió jamás.

Soñó con la victoria, fue su ídolo y en su mano nervuda se rompió
tras el ideal la noche con lo trágico
que el astro rey en el ocaso hundió...

Y después... y en las sombras del crepúsculo en un lago de sangre el corazón;
y el pueblo que se aleja del patíbulo
murmurando una horrible maldición.

Su centro era el peligro, nunca el pánico hizo su corazón estremecer
se alumbraba con luces de relámpago
cuando iba el enemigo a sorprender.
 
 
 

A PANAMÁ

¿Hasta cuando mi patria idolatrada
por la discordia te veras manchada
llenándote tú misma de baldón,
de tus hijos la sangre derramando
por un poder efímero luchando?
dice: ¿acaso te falta corazón?

¿Te falta inteligencia? no, mentira
que en tu alma brilla la celeste pira
que da a sus escogidos el señor
¿hasta cuando tu zaña que intimida,
hasta cuando esa lucha fratricida
que conduce a la ruina y al dolor?

¿Por qué no ves el desaliento impreso
en la faz bendecida del progreso
que tus luchas condenan a morir?
Levanta ya tu noble altiva frente,
pedazo de la América valiente
prepara tu grandioso porvenir.

Levanta ya tu noble, blanca enseña
y a la esperanza que tranquila sueña
despiértela tu alegre sonreír,
patria de grandes hombres, patria mía
luzca ya de la unión el claro día
manda tus puertas al progreso abrir.

Prepara tus laureles y tus flores
El canto de tus dulces trovadores
Para el que cumpla tu feliz misión,
Para el que logre levantar el vuelo
y remontar tus alas hasta el cielo
y allá batir altivo tu pendón.

Álzate Panamá, mira tu suelo,
mira tus campos que bendice el cielo
y tus montañas que tu adorno son;
une tus hijos con el eterno lazo
en un estrecho, fraternal abrazo,
sea tu divisa, libertad y unión.

Olvida el triste lóbrego pasado
y mira el presente desolado,
lucha y espera el porvenir con fé;
a las armas del ocio cabizbajo
sustituyan tus hijos el trabajo,
no más oculta tu riqueza esté.

¿Por qué vivir en inacción Dios mío
mirando en el hogar silencio y frío
cuando el oro se encuentra por doquier?
surcar la tierra con segura mano
he aquí el enigma, el misterioso arcano
que afianza de los pueblos el poder.

Luzca por fin el venturoso día;
que el labrador radiante de alegría
regrese a las delicias del hogar,
encontrando su alegre compañera
que a su consorte satisfecha espera
que llegue del trabajo a descansar.

Que leyendo el pedazo de una historia
que de niño ha ilustrado su memoria
encuentre el artesano su placer,
y al descansar de su fatiga, vea
que el trabajo se hermana con la idea
y hace del hombre venturoso ser.

Entonces de placer estremecida
¡mi patria floreciente y escogida!
yo escucharé los ecos de tu voz:
no más luchas ni lágrimas de duelo,
echa al pasado, del olvido un velo
que tus esfuerzos los secunda Dios.
 
 
AL CERRO ANCON

Ya no guardas las huellas de mis pasos,
-ya no eres mío, idolatrado Ancón.
Que ya el destino desató los lazos
que en tu falda formó mi corazón.

Cual centinela solitario y triste
un árbol en tu cima conocí:
allí grabé mi nombre, ¿qué lo hiciste?,
¿por qué no eres el mismo para mí?

¿Qué has hecho de tu espléndida belleza,
de tu hermosura agreste que admiré?
¿Del manto que con recia gentileza
en tus faldas de libre contemplé?

¿Qué se hizo tu chorrillo? ¿Su corriente
al pisarla un extraño se secó?
Su cristalina, bienhechora fuente
en el abismo del no ser se hundió.

¿Qué has hecho de tus árboles y flores,
mudo atalaya del tranquilo mar?
¡Mis suspiros, mis ansias, mis dolores,
te llevarán las brisas al pasar!

Tras tu cima ocultábase el lucero
que mi frente de niña iluminó:
la lira que he pulsado, tú el primero
a mis vírgenes manos la entregó.

Tus pájaros me dieron sus canciones,
con sus notas dulcísimas canté,
y mis sueños de amor, mis ilusiones,
a tu brisa y tus árboles confié.

Más tarde, con mi lira enlutecida,
en mis pesares siempre te llamé;
buscaba en ti la fuente bendecida
que en mis años primeros encontré.

¡Cuántos años de incógnitos pesares,
mi espíritu buscaba más allá
a mi hermosa sultana de dos mares,
la reina de dos mundos, Panamá!

Soñaba yo con mi regreso un día,
de rodillas mi tierra saludar:
contarle mi nostalgia, mi agonía,
y a su sombra tranquila descansar.

Sé que no eres el mismo; quiero verte
y de lejos tu cima contemplar;
me queda el corazón para quererte,
ya que no puedo junto a ti llorar.

Centinela avanzado, por tu duelo
lleva mi lira un lazo de crespón;
tu ángel custodio remontose al cielo...
¡ya no eres mío, idolatrado Ancón.

 
 
DEJAD QUE PASEN
 El poeta lucha, sin luchar, ¿qué haría?
sin lucha y resistencia, no hay victoria
ni el corazón de bardo sangraría
para teñir los lauros de su gloria.

Paso a la juventud, dejad que vuele
alzando alegre sus primeros trinos
si le quitáis las alas, cómo puede
sin esa fuerza abandonar el nido?

Dejadle sus ideales, sus ensueños
larga es la lucha, ruda la batalla
tiene la inspiración muchos bohemios
que serán las lumbreras de la mañana.

No olvidéis a Rubén el poeta niño
que al preludiar sus infantiles cantos
de zarzas le sembraron el camino
que atravesó con sus primeros pasos.

Dejad la juventud, sus gallas flores
necesitan la sabia de la planta,
no le quitéis sus bellas ilusiones
dejadla con su fe con su esperanza.

No lancéis vuestro dardo envenenado.
sobre la juventud que ama y espera
dejad que goce en el festín humano
mientras la sombra de los años llega.

Yo me aparto dejándoles la senda
por saludarlos al pasar me inclino
y aquí en mi corazón tiene la ofrenda
de aliento, de entusiasmo y de cariño.

No penséis en la crítica del sabio
si hay luz y claridad en vuestra mente
yo también he tenido mi calvario
y el que puede luchar todo lo vence.

Heroica juventud, alzad la frente
el genio es luz, irradiación divina
el que lleve esta luz será el más fuerte
para luchar en la sangrienta lidia.

No abandonéis cobardes el palenque
la gloria ofrece al vencedor el premio
dichosos los que llevan en la frente
la corona simbólica del genio.
 
 
LLANTO DE UNA HIJA
 
A MI MADRE!

Madre mía! mi vida! ¿qué te has hecho?
a dónde está tu maternal mirada?
ya está sin vida, sin calor tu pecho
y tu hija vive aun tan desgraciada!
¿Adonde estás, porqué me abandonaste
y con quien me has dejado madre mía?
tú en tu seno de amor me acariciaste
y hoy te llevas contigo mi alegría.
Tú me amaste de niña con locura
y más tarde ya joven fui tu orgullo
y hoy mi llanto de acerba desventura
ya no lo enjuga ese cariño tuyo.
Ya nunca más mi llanto con tu llanto
veré unirse doliente en mis dolores
no arrullarás a Julia con tu canto
ni le pondrás sobre su frente flores.
Ya no veré dormirse entre tus brazos
los hijos míos que tus hijos son
¿por qué la suerte desató esos lazos
y dejó de latir tu corazón?
Ya al exhalar mis lastimeras quejas
sólo hallarán un eco en el vacío
¿por qué abandonas sola, por qué dejas
un corazón tan débil como el mío?
Ya no veré tus ojos anegados
en lágrimas dolientes por mi suerte
ellos están a mi dolor cerrados
y hundidos por la mano de la muerte.
Madre tan adorada, yo te lloro,
y me parece un sueño todavía
en vano a Dios en mi pesar imploro
porque Dios no me oye; madre mía!
 
 
EL TRABAJO
 Mirad ese arrogante y apuesto caballero,
de vigorosas formas y despejada faz,
de negra cabellera y ardiente la pupila
de la planta majestuosa de frente escultural.

De hermoso y suelto talle; de boca sonriente,
miradas que revelan el genio y el amor;
no existe en su semblante de la duda
porque el pecho lleva bien puesto el corazón.

¡Miradlo! Satisfecho doquiera abrirse paso,
que nada le intimida ni alcanza a detener,
coronas mil conquista con invencible empeño
para ceñir con ellas del porvenir la sien.

¿Lo veis guatemaltecos? Miradlo, es el trabajo,
postraos y rendidle profunda adoración,
ante sus plantas caen los vicios humillados
y a la virtud levanta con ínclito valor.

Seguid la noble enseña que entre sus manos lleva,
ejército de bravos arrastra en pos de sí,
su aliada es la Victoria, lo llaman invencible,
que el mundo en lucha abierta conquista el adalid.

La gloria, aquella virgen coqueta y votuptuosa,
con besos y caricias corona al vencedor,
seguid con paso firme la senda del trabajo,
tras ella está la antorcha de la humana redención.

Los más hermosos sueños que el joven acaricia,
las gratas ilusiones que ardiente concibió,
el virgen entusiasmo que inspírale una hermosa,
la fúlgida esperanza de pura y santa unión.

Todo ese panorama de bellas creaciones,
dichoso lo realiza quien sigue al vencedor,
por que la luz fulgente con que ilumina al mundo
la concedió al trabajo alcázar, Dios.

Jóvenes entusiastas, seguid, nada os detenga,
romped los viejos títulos del siglo que pasó:
gloria a la inteligencia, la idea, el heroísmo
formemos del trabajo nuestro eternal blasón.



PATRIA

 ¡Oh Patria idolatrada!, mi pueblo generoso,
al fin ¡ay! te obligaron a levantar la frente
y en un supremo grito te alzaste valerosa,
llevando entre tus manos la enseña independientemente.


¡Oh Patria!, yo he sufrido contigo en tus dolores,
tus luchas amargaron mis noches y mis días,
de lejos he escuchado tus hórridos clamores
enviándote mi espíritu sus hondas simpatías.


¡Oh Virgen!, yo soñaba tu porvenir de gloria.
Mirándote tan bella, de orgullo sonreía,
hoy te hacen que aparezcas ingrata ante la historia,
a ti, tan noble víctima de odiosa tiranía.


¿Qué has hecho?, no te culpo, los otros te arrojaron,
los otros que en tres años de lucha desgraciada
tu rico y albo manto con zaña destrozaron
cuando eras de Colombia la joya más preciada.


¿Qué has hecho de tu gloria?, mi pueblo tan querido,
y cuál será la suerte, pregúntome yo a solas,
de aquellas mis montañas donde formé mi nido
de mis doradas playas besadas por las olas.


Escucha, Ser Supremo, la súplica ferviente
que mi alma de rodillas eleva ante su altar:
conserva al pueblo ístmico su libertad naciente
sin que un extraño lábaro la llague a profanar


Dejad ¡Oh Ser Supremo! que el Istmo siempre viva
con el trabajo honrado y la virtud por guía,
que no sea su esperanza cual sombra fugitiva,
ni su soñada gloria como la flor de un día.
 
EL TEJEDOR Y SU ESPOSA
Erase un tejedor muy avisado
que sólo jerga en su taller tejía
y como hombre muy justo y arreglado
trabajaba incesante todo el día.
Otra tela jamás en sus talleres
aquel obrero colocar podía,
y en vano su mujer le repetía
que otros ganaban pesos a millares,
pues el pobre Serapio contraído,
jerga no más con entusiasmo hacia
mientras Quiteria alegre se reía
en las barbas canosas del marido.
¿Por qué, le preguntaba la Quiteria,
no tejes tú Serapio cosas finas,
para llevar como otros a la feria,
y que yo nada envidie a la vecina?
Vaya mujer repúsole su esposo
seda voy a poner en mi tejido
y ya verás que chulo, que lucido
saldrá de mis talleres un reboso.
En efecto, la seda destrenzada
fue colocada en el taller añejo,
mas era tan distinto el aparejo
que la seda doquier se reventaba,
torpes las manos del honrado obrero
extrañaban la jerga y sollozaba
y más y más aquella se enredaba
y más y más luchaba el majadero,
hasta que al fin cansado, palpitante,
a su mujer volvióse enfurecido:
ya ves Quiteria,--díjole,--el tejido,
tiene que ser más fino y más tirante,
esta seda en mis manos se destroza
y fue muy loco pensamiento el tuyo,
abandoné mi jerga por orgullo
cuando nunca al telar puse otra cosa.
Existen muchos seres que pretenden
alto, muy alto levantar el vuelo
cuando sólo las aves que lo entienden
pueden sus alas remontar al cielo.

 

LOS TEJEDORES
Era una exquisita obrera
de imaginación ardiente
cuyo tejido excelente
lleno de atractivos mil,
ingeniosa combinaba
como matizadas flores,
los alternados colores
en su bella obra textil.
La finura de la trama
la tersura de la tez
y sedosa brillantez
de aquella tela especial,
daba a la obra delicada
de la mano primorosa,
de la artista prodigiosa
gloria y fama universal.
Más un obrero indiscreto,
de aquella fama envidioso,
a su telar presuroso
do sólo lana tejió,
pone sedas y atrevido
en ruda y abierta reja
enmaraña la madeja
y su tejido perdió.
Incansable muda sedas,
ajusta el duro tornillo,
alza y baja su tobillo
y jamás pudo atinar:
con desaliento. . . . cansado. . . . .
viendo su provecho poco
dijo: en verdad soy un loco. . . .
jamás la podré imitar!
Tú eres Amelia la obrera
y yo el mísero demente
a quien el hado inclemente
su talento me negó;
cantar en tu dulce lira
es una audacia imprevista
tú eres la inspirada artista
el mal tejedor soy yo.


 



Infografia
-https://es.wikipedia.org/wiki/Amelia_Denis_de_Icaza
-http://www.oocities.org/athens/olympus/9427/amelia.html

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